Un curioso hallazgo

 

En la década de 1970 y desescombrando el patio de la casa de Portal Mayor 11 apareció el siguiente fragmento de hueso. Tiene 10 cm de longitud y en el libro "Carta arqueológica de la región seguntina", Nuria Moreré lo catalogaba como "metacarpiano de bóvido, datación indeterminada".

Personalmente he conocido otros dos ejemplares: uno en la colección de Galo de Badiola, canónigo de la catedral y otro en una almoneda del Rastro madrileño. De éste último  el propietario afirmaba que había aparecido en un hueco de la muralla de Zamora, en una bolsa de piel, acompañado de un pergamino, creo recordar que con conjuros. De este último únicamente poseo una fotografía desenfocada, que paso a mostrar a continuación.

Hueso tallado dándole cuatro facetas, presentando multitud de incisiones que prácticamente cubren toda su superficie

 Ambos ejemplares estaban completos, pero diferían del representado en esta página en que las incisiones eran tan apretadas que no se podía distinguir intencionalidad en ellas, a diferencia del que  nos ocupa, en el que se aprecian con claridad X, V y I.

En todos los ejemplares el hueso presenta un orificio por el cual se puede introducir un cordón pasante de un lado a otro, como un colgante. Podría por lo tanto consistir en un amuleto, muy empleado a través del tiempo y que ha sufrido un proceso de simplificación paulatina hasta perder sus incisiones todo significado concreto. La noticia de que uno de ellos habría aparecido acompañando a un pergamino, quizás con conjuros, podría apoyar esta interpretación.

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