| Called from/Referenciado desde: Histgüeb: El torreón de Séñigo |
De las descripciones realizadas por Layna-Serrano en la década de 1930 se sugiere el
siguiente conjunto de edificaciones en Séñigo, anexo de Sigüenza:
- vivienda fortificada, con pequeños torreones cuadrangulares en sus esquinas
- torre circular, situada en un ángulo del conjunto
- iglesia, capilla o ermita, exterior al recinto murado

Digamos algo sobre la ermita, que posiblemente tuviese un papel mucho mayor del que recogen los libros (nada, excepto los testimonios que recogemos). Actualmente no perduran mas que dos muros de mampostería, pues los sillares de las esquinas, fachada, cornisa, etc. hace tiempo que fueron arrancados. En la descripción de Layna-Serrano, la referencia a la ermita es confusa, pues la relaciona con otra supuestamente existente en el s. XII -esto es, de la construcción del torreón- y menciona que los cardadores se reunían en ella, no citando los datos en que se apoyaba para tal afirmación. Los cardadores estaban efectivamente agrupados en una cofradía bajo la advocación de San Andrés y celebraban su culto[1] desde muy antiguo (s. XVI) en la capilla de San Andrés de la ermita de San Juan Bautista de Sigüenza, de donde procede un retablo renacentista de dicho santo, actualmente en el Museo Diocesano de Sigüenza. De todos modos la ermita original -si la hubo- estaría en el interior del recinto fortificado, y no en el exterior, como la actual. Del siglo XV se conservan referencias [2] a un "río detrás de San Llorente" y a un "corral cerca de la iglesia de Séñigo"; nótese que un arroyuelo discurre actualmente adyacente a las ruinas de la ermita . Es muy posible que la ermita cuyas ruinas se conservan hoy se corresponda con la “ermita de San Llorente (Lorenzo) de Séñigo”, de que nos hablan los documentos conservados de la cofradía de San Juan Bautista de la ciudad de Sigüenza. En sus ordenanzas [3] se estipulaba en 1603 lo siguiente:
No es de extrañar que una cofradía (San Juan Bautista) celebrase actos en templos de otras advocaciones. En las propias ordenanzas de la cofradía de San Juan se nos informa de que dicha cofradía había absorbido a otras muchas de carácter menor, algunas con sus propios lugares de culto: entre ellas estaba San Lorenzo.
Lo de “Síñigo arrabal de esta ciudad (Sigüenza)” no es raro: en los documentos siempre se habla de Séñigo como barrio o caserío perteneciente a Sigüenza y además es más frecuente el nombre de Síñigo que Séñigo. Este “Síñigo” haría referencia posiblemente a San Iñigo (†1068), santo de origen mozárabe, nacido en Calatayud, considerado patrón de los cautivos. A continuación mostramos dos imágenes de lo que queda de la ermita en la actualidad, una vista desde el torreón y otra desde el extremo opuesto.
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Es igualmente de destacar que el templo tenía rango de iglesia, más que de simple ermita, siendo su remuneración similar a la de una parroquia, no obstante el grave inconveniente de su aislamiento [4]:
Item la eglesia de senego quela da el cabilldo a quien la cante vale de renta cada año cient mars. la descima seis mars. e seis dineros e quatro ms.
La importancia de Séñigo con el tiempo fue disminuyendo rápidamente, aunque quizás habría podido beneficiarse de un status de ermita con romería, mercado, etc. que ha permitido el florecimiento de núcleos cercanos a Sigüenza, como Barbatona. Sin embargo, las Constituciones Sinodales del Obispado de Sigüenza prohibieron las romerías a ermitas situadas a mas de tres leguas de la ciudad, justificando dicha resolución en que constituían un pretexto para diversos desórdenes, así como las comidas de hermandad de las cofradías, de modo que numerosas ermitas fueron abandonadas. Las propias ordenanzas de San Juan recogen que en 1680 la festividad de San Lorenzo se pasó a celebrar en la ermita de San Juan, intramuros a la ciudad. Este abandono llegó al extremo de que en en 1823 los escasos vecinos del barrio de Séñigo tuviesen que entablar un pleito [5] con las autoridades eclesiásticas para reclamar su derecho a recibir misa dominical, como siempre se había venido realizando. Paradójicamente es un lugar del cual sabemos tenemos mas datos cuanto mas nos retrotraemos en el tiempo.
En esta historia tenemos un toque de misterio: el retablo de la ermita. La noticia mas conocida era la debida a Toribio Minguella [6], en que nos informa sobre lo que contenía dicha ermita, oratorio o capilla, que de todas esas maneras era conocida.
Martín López, padre del que fue Arcediano de Medina y fundador del Colegio-Universidad de Sigüenza, D. Juan López, mandó hacer en 1453 el retablo gótico que estuvo en Séñigo hasta que en tiempo de la Desamortización, despojado el Cabildo de sus bienes y temiendo que se perdiese aquella joya, el benemérito deán D. Mariano Juárez [7], por indicación de D. Román Andrés de La Pastora [8], trasladó el altar a la Sacristía de los Mercenarios, en la catedral. En 1888, restaurada la Sala Capitular Alta, se colocó en ella el altar de Séñigo.
Resulta curioso comparar el anterior testimonio con el de otros dos destacados investigadores, cuyas noticias permanecieron inéditas: el propio Román Andrés de la Pastora y el deán Juárez López. Empecemos con Román Andrés de la Pastora, el que según nos informa Minguella sugirió que se trasladase el retablo a la catedral. En las numerosas anotaciones sueltas que dejó al morir, figura la siguiente [9], referida a dicha ermita :
si bien reducida, pero suficiente capilla en donde campeaba lindo y rico altar, escultura por lo menos del siglo XIV con sus elegantes figuras de preciosos dorados y brillante colorido en que tal vez se describía la historia del heroico mártir San Lorenzo a quien estaba dedicada.
Resulta extraña la vaguedad del testimonio anterior ("en la que tal vez se describía...") cuando aparentemente había sido el instigador de su traslado a la catedral desde Séñigo, hablando como si se hubiese perdido en el momento de redactar la nota.
El otro gran historiador de Sigüenza, cuya obra permaneció en buena parte inédita y ha servido como cantera de datos para numerosos historiadores posteriores es Mariano Juárez López. En su obra principal "Memorias Eclesiásticas de la Ciudad de Sigüenza", tiene la siguiente nota [10, página 37]:
Hoy Siñigo antiguo caserio a un km de Siguenza con un torreon y una pequeña iglesia. Era arrabal de esta ciudad y en el vivían cinco o seis labradores. Este caserío llego a ser todo del Cabildo hasta la Desamortización y habiéndole entonces desamparado se trajo a la dicha iglesia catedral el cuadro en tabla que había en el altar de la yglesia, pintura antiquísima que representa a San Lorenzo y algunos pasos de su martirio y hoy se halla colocada en la Capilla llamada de los Mercenarios
Este testimonio es el que aparenta mayor firmeza de los tres que llevamos consignados, como si el autor (muerto en 1873) efectivamente nos describiese el susodicho retablo.
Manuel Pérez Villamil, en
su obra "La catedral de Sigüenza" [11]
-escrita en 1899, poco antes de la obra de Minguella- nos
proporciona
pruebas de que ya el retablo había sido trasladado de la
sacristía de los
Mercenarios a la Sala Capitular Alta. Veamos como describe el altar
existente en
la Sacristía de los Mercenarios:
en la segunda [estancia] hállase colocado en el muro de la derecha, un altar de estilo decadente, con sus columnas salomónicas, aunque no exagerado en el género, dedicado, por la devoción de un particular, a San Lorenzo mártir, en el año de 1688 (página 380)
Dedicado a San Lorenzo sí, pero un retablo barroco, fechado y todo. ¡Que lío! El autor de estas líneas examinó en el mes de septiembre de 2004 un retablo que está colocado en la capilla de los Mercenarios, el cual encontró despojado del cuadro central que albergaba, estando coronado por el emblema del Cabildo; no presentaba inscripción alguna en su armadura, por lo que no aclara nada. De todos modos, Manuel Pérez-Villamil sitúa el altar de Séñigo en la Cámara Capitular de invierno, describiéndolo [11] del siguiente modo (las letras son aņadido mío):
Las tablas del altar de Séñigo son muy interesantes para la historia de la pintura española. Ajustan en forma de tríptico y ostentan en la sección central dos cuadros, en el superior se representa una Crucifixión (A) y en el inferior San Andrés, y suponemos que San Vicente diácono (B). En la sección de la izquierda hay otros dos cuadros; se ve en el de arriba la crucifixión, cabeza abajo, de un anciano de blanca cabellera y barba partida que debe ser San Andrés (C) y en el inferior un Obispo comiendo a la mesa con una dama y otros personajes, y un peregrino que llama a la puerta de aquella estancia, que debe representar un pasaje de la vida de San Martín de Tours (D). En sendas pilastras hállanse pintadas Santa Marta (g), San Lorenzo (h) y San Buenaventura (i) a la izquierda, y Santa Catalina (k), Santiago (l) y otro Santo (m) a la derecha. En la tabla de esta mano hay otros dos cuadros; se ve en uno a cierto príncipe que desde la ventana de un castillo ve como varios verdugos arrojan a un Santo a un río (E), y otra en que aparecen de fondo dos castillos y entre ellos pasa el río, en el cual arrojan al mismo Santo cortada la cabeza; deben aludir al martirio de San Vicente (F). En las pilastras se contemplan las imágenes de Santa Lucía (n), un apóstol (o) y San Juan (p) a la parte de adentro, y en la de afuera Santa Bárbara (q), San Benito (r) y San Ambrosio (s). Decoran este retablo arcos conopiales y pináculos propios de su estilo. En la parte superior se ven dos escudos que por estar borrosos no pueden clasificarse. Desde luego, no son del Cardenal Mendoza (pags. 410-411)
¿Se trata realmente del retablo de Séñigo? ¿Sufrirá alguna confusión nuestro autor? El hecho de que las dedique una descripción tan pormenorizada indica la calidad sobresaliente que nuestro experto reconocía al retablo. También tendremos un testimonio de 1929 en que se nos hablará de este misterioso altar, cuando pasa revista a otros tesoros que cobija la catedral, afirma lo siguiente [12, página 225]: "las tablas, restos del altar de Séñigo, de los primeros años de dicho siglo (¡se refiere al siglo XVI!) y escuela castellana". En este caso se trata de tablas aisladas, "restos" de un altar. No sabe uno si atribuir lo discordante de esta afirmación con la desenfrenada edición de guías turísticas en las décadas 20 y 30 del siglo XX, que produjo obras realizadas deprisa y corriendo, sin apenas comprobación de lo que se plasmaba en ellas y que para colmo vino seguida por una destrucción bastante general del patrimonio histórico español, que obliga a atribuir a dichas obrillas mucho mas valor del que realmente poseen.
Dejo al lector el intentar decidirse por alguno de los testimonios aquí citados o bien considerar otra hipótesis, otra vez de mi cosecha. ¿De que "joya gótica" habla Minguella? Podría tratarse de parte del retablo que hoy en día se reparten la catedral de Sigüenza en su capilla del Doncel y el Museo del Prado, atribuido al "Maestro de Sigüenza", posiblemente Juan de Sevilla, adquirido por el museo a un particular en 1930, mencionándose como único dato el catálogo del museo que procedía de la catedral, aunque había sido trasladado a un templo cercano a Sigüenza en el siglo XVIII [13. En 1929 Elías Tormo [14] habla de un retablo "conservado en Madrid", que complementaría las tablas existentes en la catedral de Sigüenza, por lo que debía ser un secreto a voces su procedencia. En un fragmento de inventario de la catedral, sin fecha, pero anterior a 1930, se habla de "4ª un retablo gótico, en la sala capitular, valorado en 150.000 ptas". Sorprende que se valoren económicamente las piezas; para poder comparar, el mismo documento valora el retablo de S. Marcos y Sta. Catalina en 400.000 pts. En un inventario [15] fechado en 1933, ya no aparece dicho retablo gótico, por lo que podemos deducir que la venta del mismo ya se había realizado.

Además de los santos titulares de la capilla del Doncel (San Juan Bautista y Santa Catalina), encontramos en torno a los mismos a representaciones de santos integrados en la cofradía de San Juan, incluyendo en la esquina superior izquierda al propio San Lorenzo. Sería comprensible que al ser sustituido el retablo de la capilla del Doncel por otro barroco, la cofradía de San Juan Bautista optase por colocar parte del mismo en el oratorio de Séñigo, debido a disponer de menos espacio que en el emplazamiento original. De hecho el mantenimiento de la capilla corría a cargo del Cabildo catedralicio, como nos informa el siguiente texto:
[16, folio 142 vuelto] Viernes uno de agosto de 1543. Se repare la iglesia de señygo. Este dia sus mercedes mandaron se repare la iglia de sant llorente del lugar de señygo a costa de la renta de la tesoreria desta iglia attento que todos los diezmos del dicho lugar de señygo los lleva y goza la tesoreria
En fin, espero que estas notas contribuyan a que no se pierda la
memoria del lugar y sugieran a alguna instancia de protección
del patrimonio (¿existen?) la posibilidad de reparar en cierta
manera el agravio
secular que el paraje ha venido soportando. Dicha inversión no
sería baldía, teniendo en cuenta el gran atractivo
turístico que podría ofrecer, vigorizando la ruta
turística hacia el cercano pueblo amurallado de Palazuelos,
las salinas de Imón, etc. Valga este recuerdo para un gigante
caído, en esta edad imbécil.

Marcos Nieto, Noviembre 2002
[1] (viernes 24 de noviembre 1780) "El abad, mayordomo, prior y hermanos de la Cofradía del Glorioso Apóstol San Andrés, fundada en la hermita de San Juan extramuros [sic] de la ciudad .. [solicitan ornamentos para sus cultos que se celebran] los días veinte y nueve y treinta de Noviembre y primero de Diciembre, según costumbre.." Actas del Cabildo. Archivo Histórico de la catedral de Sigüenza
[2] Diversos topónimos del s. XV referidos a Séñigo, recogidos todos en diversos documentos del Archivo Histórico de la Catedral de Sigüenza, Sección "Legajos", Carpeta 201).
[3] Carta de la cofradía de Señor San Juan (1603), Archivo parroquia San Vicente Mártir, Sigüenza
[4] Toribio Minguella y Arnedo Historia de la diócesis de Sigüenza y de sus obispos, Volumen 2, Madrid 1912, Apéndice III, Estadística de todas las iglesias que había en la diócesis de Sigüenza a mediados del siglo XIV, Año 1353. pag. 317
[5] Que se diga misa en el arrabal de Séñigo, 1823, Archivo Histórico Diocesano de Sigüenza
[6] Toribio Minguella y Arnedo Historia de la diócesis de Sigüenza y de sus obispos, Volumen I, Madrid 1910
[7] Mariano Juárez López (Algecilla 1805 - Sigüenza 1873)
[8] Román Andrés de La Pastora (Sigüenza 1812-1898)
[9] Papeles sueltos de Román Andrés de la Pastora, sobre "Séñigo", Archivo Catedral de Sigüenza
[10] Mariano Juárez López, Memorias eclesiásticas de la ciudad de Sigüenza. Cuaderno primero, Catálogo de los Obispos de Sigüenza, Desde Protógenes hasta Don Pedro Segundo. Obra inédita, cuya copia manuscrita se conserva en el Archivo Catedralicio de Sigüenza, signatura 300.
[11] Manuel Pérez-Villamil, La catedral de Sigüenza, Madrid 1899
[12] Julián García Sainz de Baranda y Luis Cordavias, Guía Arqueológica y de Turismo de la Provincia de Guadalajara, Guadalajara, Taller Tipográfico de la Casa de Misericordia, 1929
[13] Adquirido por el Museo del Prado en 1930, a través de un particular, describiéndolo así "Estas tablas formaron parte de un retablo de la Catedral de Sigüenza (hoy sacristía de la Capilla de los Arces) donde todavía se conservan tres que la complementarían ... probablemente en el s. XVIII o XIX pasaron de la catedral a alguna iglesia rural". Catálogo del Museo del Prado, Madrid. Pieza nº 1336
[14] Elías Tormo y Monzó, Sigüenza, Patronato Nacional de Turismo, Madrid, Gráficas Marinas (s.f. pero 1929), página 46.
[15] Ambos inventarios forman parte del legajo nº 863. Archivo Histórico de la catedral de Sigüenza
[16] Actas del Cabildo de Sigüenza, Tomos 29-30-31 (encuadernados conjuntamente en volumen 12), Archivo Catedral de Sigüenza
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